Entre machacas y becarios

Deadpool

Las películas de superhéroes se puede considerar que tienen un “patrón” al cual se ciñen para ofrecer, si el resultado las acompaña, un correcto entretenimiento que convenza a los fans de ese personaje en cuestión y consiga que el público que no ha leído un comic en su vida disfrute (en mayor o menor medida) con el producto final (algo que no siempre se consigue pero que como mínimo se intenta) Al igual que sus homónimos en viñetas, la mayoría son personajes cuyas peripecias acaban siendo aptas para todos los públicos, por lo que tanto el vocabulario como el sexo (o la muestra del mismo) está muy controlado para que se cumpla ese requisito en el producto final.

Cuidado porque he dicho “la mayoria”, pero no todos: si por ejemplo en la animación existen obras que en su base no es que sean muy infantiles (caso de por ejemplo South Park) los superhéroes también tienen esa doble vertiente. Hasta ahora quien mejor había demostrado ese tono no tan infantil fueron Kick-Ass y su secuela, donde se nos mostraba como podría ser ese mundo ficticio de viñetas con justicieros enmascarados llevado hasta la vida real, con toda la crudeza inherente en unas batallas donde la violencia descarnada campa por sus anchas.

Aunque en los citados ejemplos había referencias más o menos veladas a Marvel y DC, digamos que las historias orquestadas por Mark Millar iban por otro camino, por lo que el espectador se quedaba sin descubrir ese “lado no apto para menores” del gran universo de los superhéroes “digamos” oficiales (los de las dos editoriales antes citadas, que son los más veteranos) Esa deficiencia la soluciona esta Deadpool con la  presentación (ahora si que correcta) de un superhéroe que desprende ironia y sarcasmo por cada uno de sus poros, logrando que el que esto escribe disfrutara de principio a fin, con un cachondo espectáculo plagado de chistes y referencias de todo tipo que harán gozar y disfrutar al mismo tiempo tanto al seguidor fiel de toda la vida como al sencillo aficionado por haber leído alguna cosa suya de vez en cuando (estamos ante ese tipo de títulos que requieren verse más de una vez, o como mínimo estar MUY ATENTO, para no perderse sus múltiples guiños y referencias)

Pero vayamos por partes, ¿porque digo que la presentación es ahora correcta? Porque muchos lo habrán olvidado (con toda la justificación del mundo) pero Wade Wilson (el personaje tras la máscara de Deadpool) ya se le vió como tal en X-Men Orígenes: Lobezno, con los rasgos de Ryan Reynolds (el mismo que lo encarna aqui) Para quien conozca al personaje de los comics enseguida verá que los parecidos entre uno y otro son más bien nulos, pero el actor no desfalleció en su idea de encarnar a un personaje de comic de superhéroes, y tras haber probado suerte previamente como Hannibal King en Blade Trinity (también con dudosa calidad y eficiencia) tuvo su tercer intento (y tropiezo) con Green Lantern.

¿No dice el refrán “quien la sigue, la consigue”? A fuerza de perseverancia, y tras más de una década desde que empezó el rumor de la adaptación del mismo, al final Ryan Reynolds consigue su franquicia con un superheroe de los comics, porque a tenor de su estupendo inicio en taquilla (superando y doblando las previsiones más optimistas de la productora, pese a un escueto presupuesto de apenas 58 millones de dólares) aqui tenemos con toda seguridad secuela a no mucho tardar, con la presencia de otro habitual de sus aventuras (Cable) al que podría dar vida Stephen Lang, el villano de Avatar (atentos a las DOS desternillantes escenas post-créditos porque se cita el tema, aunque sin mencionar aún a ningún actor)

Pero Deadpool es una gozada ya desde su inicio, con unos títulos de crédito que se cachondean de ellos mismos, a partir de los cuales la película nos ofrece en paralelo el enfrentamiento de nuestro antihéroe por el daño que le han infligido y su origen. El mismo toca el drama lo justo para después volcarse en la comedia, porque pese a que nuestro antihéroe podría ser el típico enmascarado atormentado (por ejemplo como Darkman) la gracia y el desparpajo del personaje, rompiendo la cuarta pared en muchas ocasiones, es lo que prima en todo momento (aparte de un nivel de violencia al estilo de las antes mencionadas películas de Kick-Ass, junto con varias chanzas más bien dirigidas al público adolescente y adulto, de ahi su calificación R (solo para mayores) en Estados Unidos)

En cuanto a guiños, Deadpool está plagado de ellos, todos ellos brillantes, destacando los referentes a la franquicia de los X-Men desde nuestro punto de vista como espectadores… y eso por citar tan solo un ejemplo; aparte del habitual cameo de Stan Lee (aunque él no sea el padre de la criatura) Ahora que Hugh Jackman dice que encarnará a Lobezno por última vez, y tras que en esta película Coloso le sugiera a Deadpool ingresar en los X-Men, dudo sobre si eso no acabará pasando en el futuro… aunque espero que no porque no quiero perder el tono cínico e irónico que aqui luce en todo su esplendor, y que se vería claramente reducido (como le pasó a Jessica Jones en los comics al pasar de la línea Max al universo Marvel de toda la vida)

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