Entre machacas y becarios

EL LECTOR de Bernard Schlink

FICHA TÉCNICA

El lector
Bernard Schlink
Anagrama, 2003, 208 páginas

SINOPSIS

Michael Berg tiene quince años. Un día, regresando a casa del colegio, empieza a encontrarse mal y una mujer acude en su ayuda. La mujer se llama Hanna y tiene treinta y seis años. Unas semanas después, el muchacho, agradecido, le lleva a su casa un ramo de flores. Éste será el principio de una relación erótica en la que, antes de amarse, ella siempre le pide a Michael que le lea en voz alta fragmentos de Schiller, Goethe, Tolstói, Dickens… El ritual se repite durante varios meses, hasta que un día Hanna desaparece sin dejar rastro. Siete años después, Michael, estudiante de Derecho, acude al juicio contra cinco mujeres acusadas de criminales de guerra nazis y de ser las responsables de la muerte de varias personas en el campo de concentración del que eran guardianas. Una de las acusadas es Hanna. Y Michael se debate entre los gratos recuerdos y la sed de justicia, trata de comprender qué llevó a Hanna a cometer esas atrocidades, trata de descubrir quién es en realidad la mujer a la que amó… Bernhard Schlink ha escrito una deslumbrante novela sobre el amor, el horro y la piedad; sobre las heridas abiertas de la historia; sobre una generación de alemanes perseguida por un pasado que no vivieron directamente, pero cuyas sombras se ciernen sobre ellos.

RESEÑA

En esta obra se basaron para el film protagonizado por Ralph Fiennes y Kate Winslet que le otorgó un Oscar a esta última en la categoria de mejor actriz, algo que (una vez leída la novela original) no puedo menos que certificar como todo un acierto. Y es que la actriz dotó de tal fuerza y decisión a su personaje de Hanna que en todo momento tenía en mente su interpretación en el film, sin duda ajustadísima a lo que se nos cuenta. Eso lleva a sentimientos contrapuestos, ya que el no tan emotivo narrador de la historia (Michael Berg, en el film Ralph Fiennes en su versión adulta) demuestra más pasión en la parte inicial que en el tramo medio y final, quizás debido a que todo se inicia con una relación amorosa y erótica narrada con tanto detalle que uno al final acaba sintiendo lo mismo que siente su protagonista.

También habría que citar que el leitmotiv de la historia (que aqui no desvelaré) puede resultar un poco absurdo, pero es el que el autor usa para hacernos pensar sobre hasta que punto una generación es responsable de lo que ha hecho justo la anterior, aqui centrado en la acusación que se hace sobre Hanna, la protagonista, de haber estado como miembro de las SS durante la Segunda Guerra Mundial en un campo de concentración y más exactamente en unos hechos que derivaron en la muerte de varias personas en una iglesia en llamas.

La tónica general es que estos relatos de supervivientes estén narrados desde el punto de vista de las víctimas, siendo quizás la relativa novedad de este que sean los sospechosos verdugos. Ahi entran en juego dos sentimientos, por un lado el de la protagonista (¿hasta que punto eran culpables los verdugos, o simplemente se limitaban a cumplir órdenes?) así como el narrador (que muchas veces se pregunta y nos pregunta hasta que punto la siguiente generación tiene el derecho y/o el deber de castigar a la generación previa, que propició y salvaguardó el Holocausto judio).

De todas maneras cuando ví la película lo noté (y ahora cuando me he leido la novela me lo he vuelto a encontrar) que la fuerza con la que empieza el relato va poco a poco decayendo en un ritmo más anódino (en ocasiones casi neutral) lo cual creo que se debe a que el autor intenta plasmar a través del protagonista su propia visión de como se siente uno al ser descendiente de una generación que marcó tanto la Historia (y no precisamente para bien), lo cual explica el tono en ocasiones casi como vergonzoso por lo realizado por sus predecesores. Asimismo la propia novela se autocita como sólo un ejemplo más de todas las narraciones que ha habido sobre el Holocausto, y de hecho en ella se nombra la cumbre de tales historias (al menos a nivel cinematográfico) que es La lista de Schindler, desde mi punto de vista superior en ambos apartados (sobre papel y en imágenes) a esta historia, si bien ambas se podría considerar que giran sobre personajes considerados “malvados” y su posterior redención (en el famoso film de Spielberg era el protagonista encarnado por Liam Neeson y en El lector podemos decir que es la propia Hanna, que sólo por no desvelar el secreto sobre el que ha girado su vida asume una culpa a través del castigo que finiquita en una resolución agridulce donde comprendemos, aunque no entendemos, el amargo giro final que deja sellados los destinos tanto de Hanna como de Michael Berg, el narrador de la historia).

LO MEJOR: Es una novela muy ágil de leer (no en vano apenas son unas 200 páginas) y destaca bastante el hecho de que la narración sea en capítulos muy breves, como si el propio autor los enfocara como recuerdos (que es lo que no dejan de ser), poniéndolos de uno en uno. Asimismo la narración es clara y concisa, consiguiendo en ocasiones con una sola frase hacernos meditar más que otras historias que necesitan gran cantidad de paja literaria.

LO PEOR: Quien haya visto la película se hará una idea del tono del libro, y es que no deja de ser una narración más del Holocausto cuyo (relativo) mayor interés sería ver la historia desde el otro punto de vista. Aún así tiene más brio la parte inicial (más juvenil y por lo tanto más fogosa) que la media y final, más apática y vergonzosa (aunque en ningún momento aburrida).

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