Entre machacas y becarios

Joy

Vuelve David O.Russell, director al que descubrí con Tres reyes, y que luego se hizo famoso por el éxito de crítica logrado con El lado bueno de las cosas y La gran estafa americana. Si hay algo que tienen en común todos los títulos citados que he visto de él es que son películas correctas y entretenidas pero ni mucho menos obras maestras, siendo los dos últimos casos claros ejemplos de que las muchas nominaciones a los Oscar (u otros premios) de algún film no lleva implícito que este merezca la pena por ello (aunque tengo que admitir que cuando ví El lado bueno de las cosas en su estreno televisivo me convenció más que La gran estafa americana)

Cabe también indicar que este director parece ser muy amigo de sus actores, porque en esta Joy vuelve a trabajar con Jennifer Lawrence (que ganó el Oscar a mejor actriz por El lado bueno de las cosas y se la vió en La gran estafa americana), Bradley Cooper (presente en los mismos films) y Robert de Niro (secundario en la citada El lado bueno de las cosas) Queda, por lo tanto, bastante claro que David O.Russell tiene un grupo de actores que han participado en sus últimos trabajos y con los que se encuentra cómodo, y supongo que viceversa (y no son los únicos, porque recordemos que otros que han repetido con él han sido Mark Wahlberg en tres ocasiones y Christian Bale en dos, siendo ganador de un Oscar por The fighter, la primera de ellas)

¿Y que es Joy? Se podría decir que es la biografía de Joy Mangano, en origen una humilde trabajadora de Long Island que con su empeño y tesón acabó convirtiéndose en una notable inventora de productos del hogar (la película se centra en el primer de ellos, la fregona) y también en uno de las caras más conocidas de la teletienda americana. Como es lógico el interés general hacia tal historia tiende más bien a ser mínimo, ya que no estamos hablando de ninguna gesta heroica o un hecho que cambiara el transcurso de la humanidad, por lo que… ¿merece la pena?

Sin ser ninguna maravilla digamos que O.Russell es coherente con sus trabajos precedentes y nos ofrece aqui una película ENTRETENIDA (lo cual tampoco está mal teniendo en cuenta que la historia en origen puede parecer de lo más sosa) que se beneficia sobretodo del destacado trabajo de Jennifer Lawrence, quien demuestra su gran talento como actriz y vuelve a confirmarse como una de las mejores nuevas intérpretes que ha dado el siglo XXI (¿es quizás la nueva Meryl Streep?), dotando de mayor lustre a algo que tan solo es una simple historia de superación personal pese a las adversidades, de las que uno ya ha visto un buen montón de ejemplos de todo tipo y condición.

Aunque la acompañen en el cartel de este film, el trabajo de Robert de Niro y Bradley Cooper (el primero como padre de la protagonista, el segundo como “amigo de negocios”) sería más secundario en esta ocasión, resultando tan solo correcta su labor, sin en ningún momento ensombrecer a la estrella principal de esta película. En cuanto a la misma no deja de ser la enésima vez que vemos el típico relato del “sueño americano”, en el que nos dicen OTRA VEZ que con tesón y el suficiente esfuerzo por parte de uno, se puede alcanzar la meta que sea en el campo que sea (pese a que el tramo final de esta Joy se podría considerar un tanto abrupto)

Como mínimo lo más acertado estaría a la hora de mostrarnos como funciona la “cara oculta” de la teletienda, donde más importante que lo que vendes es COMO lo vendes, ya que (como señala el personaje de Bradley Cooper a la protagonista) en eso no influye tanto una cara bonita, el maquillaje o las luces, sino lo qué haces con las manos, la forma de mostrar el objeto deseado a la audiencia (de lo que daría buena fé la propia película, que sabe como entretener ante una historia, a priori, intrascendente y cuyo interés resulta más bien escaso, porque a este paso… ¿que toca ahora? ¿el biopic del inventor del chupa-chups?)

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