Entre machacas y becarios

La guerra del planeta de los simios

Es poco usual que una tercera entrega de una saga consiga llegar a la misma altura que sus predecesoras, o incluso llegar a superarlas. De hecho son muchas las que estiradas debido a su rentabilidad han dado evidentes muestras de desgaste llegados a este punto. Si además de eso encima estamos hablando de un reboot de un título clásico de la ciencia-ficción que sería precuela del mismo, las posibilidades de que sea aceptable una tercera entrega son más bien escasas, porque de forma evidente la novedad brilla por su ausencia. Pero como en esta vida nada es 100% del todo fiable, tengo que admitir que La guerra del planeta de los simios es casi la mejor entrega de esta trilogia de reinicio que tuvo la popular saga desde el exito en 2011 de la inicial El origen del planeta de los simios que continuó tres años después con la posterior El amanecer del planeta de los simios, y que finaliza con la presente entrega (o al menos eso espero)

Esta película tiene dos evidentes guiños de idioma, que se hacen más claros en su versión original como la del pase al que asistí: primero de todo referencia al film Apocalypse Now en un graffiti que cambia por Ape (simio en inglés) el inicio del título de la película de Francis Ford Coppola, mientras que el otro sería que llamen de forma despectiva asnos (donkey en inglés) a los monos (monkey en inglés) que estan en el bando humano (ninguno de los dos se podrían considerar spoilers aunque ignoro como lo resolverá la versión doblada, en especial en el caso del segundo, aunque son solo detalles colaterales)

Hay que dejar claro que esta tercera entrega es una película en muchos momentos sin ningún diálogo, pues no en vano los protagonistas son los simios y la mayoría de ellos no pueden hablar. Aún así el desarrollo de la narración es portentoso, ya que se puede decir que los personajes quedan construidos respecto a lo que hacen, sin olvidar ese formato panorámico que luce de forma espléndida acompañado por una banda sonora magnífica de Michael Giacchino que acompaña de forma muy acertada muchos de esos momentos en los que son las escenas las que hablan por si mismas. Porque lo que La guerra del planeta de los simios deja claro en todo momento es que estamos ante un cierre que entronca ya con el título original, lo que se hace evidente en los nombres de dos personajes (uno simio y otro humano) que harán recordar la película de 1968 dirigida por Franklin J.Schaffner y basada (aunque más bien inspirada) en la obra homónima de Pierre Boulle.

En las películas de género bélico suele haber cierta preferencia hacia alguno de los dos bandos de la contienda, siendo muy pocos los títulos que retratan la guerra de manera objetiva, centrándose tan solo en lo injusto de la misma y las víctimas que ocasiona. En una película como la presente se podría caer en el maniqueismo gratuito pero en cambio se decanta por mostrar batallas donde en el fondo no hay gloria, sino tan solo dolor y sufrimiento por ambos lados. Eso se hace más claro y preciso cuando el Coronel al que da vida Woody Harrelson le explica a César ciertos detalles de su pasado que nos sirven para ver que ambas partes han padecido lo suyo (aparte de establecer otro nexo de unión con la película original al explicar el origen de la condición humana en la misma) si bien se le puede achacar a su personaje de ser un tanto esquemático, aún siendo el humano más desarrollado del guión, aunque las actitudes de los simios se podrían considerar un perfecto reflejo de la mencionada condición humana.

Lo que si está claro de forma evidente tras ver una película como esta es que el campo de los efectos visuales ha llegado a un punto de perfección en que el que se hace muy dificil diferenciar lo que es real de lo que no, llegando aqui a unas cotas de auténtico foto realismo portentosas. Si a eso sumamos el gran trabajo de los actores cuyas capturas de movimiento se transforman en los simios que vemos en pantalla el mérito es aún mayor, pero el que sin duda está por encima de todo ello es Andy Serkis, que repitiendo por tercera vez en el papel del simio César hace una interpretación digna de premio ya que se puede decir que desnuda del todo su alma mostrando un variado abanico de emociones, lo que facilita que el espectador se identifique con él (de hecho si la película es épica, se puede decir que el destino del protagonista sería bíblico ya que se determina como el de un famoso personaje de dicha obra que en su momento también interpretó en cine Charlton Heston, héroe del film inaugural de esta saga en 1968)

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