Entre machacas y becarios

Resident Evil: El capítulo final

Hace poco se estrenó la quinta entrega de la saga Underworld, la cual vino a confirmar que esa saga ya no daba más de si, y cité el cercano estreno de Resident Evil 6, que con el subtítulo de El capítulo final nos quieren hacer creer que con él se acaba la franquicia (lo cual no es asi, no solo porque los resultados de taquilla son al final los que valen sino porque el propio final del presente título no es ni mucho menos cerrado)

Es cierto que en muchas ocasiones he citado que me gusta ir al cine con las mínimas expectativas, para así dejarme sorprender (o no) con lo que me encuentre, pero en el caso de sagas tan extensas resulta una labor dificil porque uno suele ir ya con ideas preconcebidas por los anteriores films. Teniendo en cuenta que de Resident Evil tan solo me convenció la primera (una entretenida película de zombis cuando estos aún no habían sido (ab)usados hasta la saturación), las expectativas las tenía bajo mínimos, pero aún asumiendo sus claras deficiencias y errores (nunca se me ocurriría aprobar algo como esto), no me resultó el horror que a priori pensaba.

En su esquema poco diferencia a esta entrega de las secuelas previas (las cuales no hace falta tampoco haber visto o acordarse de ellas, ya hay un escueto resumen con lo más esencial) pero lo que se me hizo simpático de este “capítulo final” fue el cachondeo con los clones: ¿que tal villano había muerto ya antes? Pues no, era un clon, ¿y si lo mato ahora? pues a lo mejor es un clon o es real, ¿y como sabes que es real? no lo sabes, el clon siempre se ve a si mismo como original. Con semejante follón, en el que también está inmersa nuestra protagonista, me acordé de La saga del clon que hubo en los comics de Spider-Man en los años noventa, donde también el real era la copia, la copia era el real y viceversa una y otra vez para seguir dándole vueltas a lo mismo y mareando la perdiz.

Sobre la Alice que interpreta Milla Jovovich se nos explica su origen, lo que cuadra más o menos con lo visto en anteriores entregas, siendo lo más llamativo de un argumento lleno de ¿personajes? que te importan un bledo, ya que los malos son muy malos, las buenas son (y estan muy) buenas, ya que aparte de la Jovovich se recupera para esta entrega a Ali Larter, y el resto… lo dicho, son mero relleno que te imaginas que iran cayendo en un ¿argumento? que se desarrolla a base de ir planteando desafios a los personajes que los hará avanzar paulatinamente hasta llegar al conflicto final (en ese sentido se puede decir que el film es fiel a sus orígenes, ya que funciona cual si de un videojuego se tratara, si bien en este caso no hay opción de jugador sino tan solo de espectador) Incluso las escenas de acción están rodadas con una sucesión de planos que confunde más que aclara, aunque eso ya es algo endémico en gran parte del cine de acción actual.

Al igual que ocurre con la antes citada franquicia de Underworld, los títulos que componen esta saga son baratos (este en cuestión apenas 40 millones de dólares), lo cual no suele ser dificil de recuperar (la recaudación mundial ha ido de los 100 a los casi 300 millones según entrega), por lo que no serían de extrañar nuevas películas en el futuro, ignoro si con Jovovich u otra protagonista (o que hagan un remake, o un reboot, ¡yo que sé!) pero me reafirmo en un disparatado crossover entre Resident Evil y Underworld porque si la de Kate Beckinsale tiene vampiros y licántropos, está tiene zombis de todo tipo y condición (¡incluso con pinta de dragón! ¿de donde se supone que habrán evolucionado esos, de las aves?) por lo que ver a ambas heroinas disparando contra todo bicho viviente podría ser un simpático disparate.

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