Entre machacas y becarios

Rey Arturo: La leyenda de Excálibur

De los estrenos de esta temporada estival el que se puede considerar el primer fracaso de taquilla ha sido este film de Guy Ritchie, que con un muy inflado presupuesto de 175 millones de dólares se las va a ver y desear para recuperar dicha cifra tras lograr apenas cerca de 40 en el mercado americano. Es cierto que tampoco han conseguido llegar a lo esperado otros films como Baywatch: Los vigilantes de la playa (que no he visto en el momento de escribir estas líneas) o la adaptación de Valerian de Luc Besson (que se estrena el próximo 18 de agosto) pero centrándonos en esta obra de Guy Ritchie (director de las dos cintas de Sherlock Holmes con Robert Downey Jr.) la incógnita es si merece la pena o no, ya que el éxito en taquilla no siempre viene acompañado con la calidad (o el simple entretenimiento), y viceversa. En casos así lo mejor es juzgar por uno mismo sin tener en cuenta (en la medida de lo posible) críticas previas o resultados económicos.

¿Y que tal? Pues la verdad es que siendo magnánimos se puede decir que estamos ante un gran disparate medieval que apenas toma lo más básico de la leyenda del Rey Arturo para orquestar a su alrededor una trama que tiene mucho de Robin Hood (del de Kevin Costner), aunque con el evidente handicap de que ni Charlie Hunnam tiene el carisma suficiente para ser el héroe que se supone que ha de ser, ni Jude Law como villano llega a la altura del que se marcó ese gran actor que fue Alan Rickman en la película antes citada. Pero la cosa no acaba ahi, ya que es evidente que en muchos momentos se quería recuperar el estilo de Peter Jackson en la trilogia de El Señor de los Anillos, algo que de puro exceso (y de evidente paralelismo en detalles como la caida de la torre) provocan el sonrojo del espectador. A esos parecidos razonables, que por supuesto conllevan que cualquier pequeño hálito de verosimilitud hacia el material que ¿adapta? brille por su ausencia, hay que añadirle un reparto multiétnico por aquello de que ningún público objetivo se sienta discriminado, si bien todos son puro arquetipo (y sirva de ejemplo el de Djimon Hounsou, equivalente a cualquiera de los que se marca en los últimos tiempos Morgan Freeman, o el típico oriental maestro de luchas)

Menudo panorama, ¿verdad? Pues vamos a continuar: la espada de su título es “especial” y cuando nuestro héroe la blande entre sus manos aumenta su poder de una manera tan exponencial que me hizo recordar a los combates de la serie Dragon Ball, en los que las batallas energéticas entre los personajes provocaban que incluso las piedras volaran. Podría continuar con la inclusión de vikingos más que nada porque estos molan, o el cameo de David Beckham (el famoso futbolista) cuya presencia digamos que va a tono con el conjunto de este film, pero digamos que aqui Ritchie parece querer contagiar de su estilo a tan mítico personaje resultando claramente fallido el resultado final, ya que en algunos momentos la narración es desastrosa y las escenas de acción bastante confusas (al estilo del peor Zack Snyder o Michael Bay) a lo que sumar un esquema argumental claramente deudor de El Rey León.

Cualquier detalle que uno asocie a la mítica leyenda de este personaje es pura casualidad en esta cinta, aunque por aquello de justificar el resultado final haya escuetas menciones a Camelot, el mago Merlín, la Dama del Lago o la Mesa Redonda, pero que no ocupan más allá de un ínfimo porcentaje en un dilatado metraje que supera las dos horas, el cual se hace más o menos tolerable si el espectador va con sus expectativas bajo mínimos, pero que no ocultan la sensación final de que en este caso parece que su fracaso en taquilla estaba más que justificado. En cuanto a su reparto, más allá de un Rey Arturo (Charlie Hunnam) al que le sobraría tanto aire canalla y chulesco, y un Jude Law dificil de encajar como villano, el único que más o menos cumple en su breve papel sería Eric Bana, ya que el resto sería mero relleno.

Como es usual en el Hollywood de hoy en día, esta película pretende marcar el terreno por el que circularán sus hipotéticas secuelas, en las cuales supongo que habría más semejanzas con el mito adaptado, pero su desastrosa carrera en la taquilla me parece que frena del todo cualquier posible continuación. Es cierto que ese estilo propio de su director está presente en este film, pero lo que en las dos entregas de Sherlock Holmes creo que estaba más controlado (aunque con matices), aqui se le desboca. Retrasado su estreno en la cartelera española hasta casi tres meses después de haber llegado a las pantallas norteamericanas, eso no creo que le beneficie mucho que digamos, lo que sumado al varapalo crítico le augura una vida un tanto corta ya que sus resultados incluso empeoran a los de la anterior versión de Antoine Fuqua

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