Entre machacas y becarios

Verónica

Tengo que admitir que me decanté por esta película por el nombre de su director, que quien no se haya percatado fue el responsable de la tercera entrega de Rec y co-director de las dos primeras. Si en aquella conocida saga el objetivo eran los zombis (o infectados rabiosos) en una relectura del género que propició hasta tres secuelas (de las que Plaza se encargó de las antes mencionadas), en este caso se decanta por adaptar dos sucesos reales de características paranormales que tuvieron lugar a principios de los años 90 en el barrio de Vallecas y en Embajadores, ambos en Madrid y que en el caso del primero tiene el “honor” de ser el único en el que incluso la propia policia ha tenido que admitir ciertos “hechos” de naturaleza indeterminada.

Con el muy evidente desgaste que ha tenido el género del terror en las últimas décadas, la única aportación que ha conseguido devolvernos esa inquietud que teniamos al ver una película de dicha temática ha sido la saga de Expediente Warren, también basada en hechos reales (convenientemente dramatizados) por lo que bien se puede considerar a esta Verónica como “el granito de arena” que aporta España a esa variante en el género del terror en el que se podría englobar esto de la adaptación de sucesos paranormales ocurridos en la realidad (que no inventa tampoco nada nuevo porque ya existe desde lo de Amityville, luego transformada en una inflada franquicia cinematográfica)

Cuando uno ha visto esta cinta es dificil no destacar sus virtudes más evidentes: por un lado un detallado diseño de producción y por otro una protagonista realmente notable. En referencia a lo primero lo destaco porque ambientada esta historia en el verano de 1991 hay que remarcar que está todo cuidado hasta el más mínimo detalle para que DE VERDAD nos situemos en aquella época, lo que en mi caso me ha llevado a rememorar mi paso por el instituto, ya que por aquel entonces estaba a punto de cumplir la mayoría de edad. En aquella época (1991) aún no había llegado el éxito de Expediente X, y todo lo que generó en los asuntos paranormales, por lo que mi aproximación a esa temática era, al igual que le sucede a la protagonista, por material de kiosko o programas televisivos de Jíménez del Oso (evidente antecesor del actual Iker Jiménez que trata de esos temas en su programa Cuarto Milenio)

Como es evidente los dos casos reales son dramatizados en una única historia que se centra en una adolescente de aquella época (la Verónica del título) que decide realizar junto con dos amigas una sesión de Ouija que finaliza de forma un tanto abrupta. A partir de ese momento la joven empezará a notar todo tipo de fenómenos de naturaleza inexplicable que ponen en peligro tanto a ella como a su familia (formada por tres hermanos más pequeños de los que se tiene que responsabilizar debido a una madre bastante ausente que tiene que regentar el bar que se supone negocio familiar) Y es justo ahi, en ese punto (llevando las riendas del personaje principal) donde destaca la jóven actriz Sandra Escacena, que consigue recrear de manera muy acertada el progresivo desasosiego en el que se ve metida su Verónica, realizando un meritorio debut en el que es su primer papel cinematográfico.

Aún así no depende todo de ella, por lo que también me gustaría nombrar a los jóvenes Bruna González, Claudia Placer e Iván Chavero que llevan a cabo una muy destacada interpretación como las dos hermanas y el hermano pequeño de nuestra protagonista, ayudando a hacer creible tanto el realismo inicial del relato como la posterior inquietud ante esos fenómenos que comienzan a producirse y de los que son víctimas colaterales (sin olvidarme del resto de un muy acertado reparto en el que tienes desde una Leticia Dolera a la que ya se vió en la antes citada Rec 3: Génesis también del mismo director que el presente film, como a una Ana Torrent en el papel de sufrida madre de esta familia)  Estamos por lo tanto ante un elenco muy bien equilibrado que cumple con sus propósitos, destacando no solo el debut de su protagonista sino también el de los jóvenes actores que son hermanos suyos en la ficción.

Si bien es verdad que algunos de los terrenos por los que circula Verónica están bastante manidos en el género en el que se engloba, lo cual puede hacer previsibles algunos giros, nadie niega que la excelente ambientación antes citada (incluyendo la musical con la notable inclusión de dos temas del grupo Héroes del Silencio, que triunfaba por aquel entonces) unido a ese reparto tan bien equilibrado, más la muy acertada labor de su director a la hora de plasmar en imágenes esta película, nos dan como resultado una recomendable película de miedo (más que de terror, aunque si tiene su leve toque sangriento) en la que se consigue mantener la atención del espectador durante sus 105 minutos con un relato que quizás no sea nuevo pero sin duda está muy bien contado.

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