Entre machacas y becarios

X-Men: Fénix Oscura

De los mutantes de Marvel hay que reconocer que Fox ha hecho films para todos los gustos: tenemos la trilogia inicial, la de Lobezno y esa trilogia precuela (que con el presente título deja de serlo, porque ya es el cuarto) a lo que añadir las dos entregas de Deadpool. La calidad de esa docena de cintas (contando la presente) ha sido variable, con picos de bastante validez pero también con agujeros de la indiferencia más absoluta. Aunque fuera Bryan Singer quien comenzó esta franquicia hace ya casi 20 años, el hecho de ser el director que se ha encargado de más entregas (cuatro hasta el momento) no ha sido obstáculo para que se haya equivocado, como dejó patente en Apocalipsis, la entrega previa a esta. Por eso que el cambio a Simon Kinberg, el director de esta entrega que hasta ahora había actuado como productor de esta franquicia, dejaba las puertas abiertas a que el resultado final fuera a mejor… o empeorara (insisto en que son 12 películas donde ha habido de todo) Afortunadamente hay más de lo primero que de lo segundo.

En esta X-Men: Fénix Oscura siguen la misma evolución por décadas que en las secuelas previas, de tal manera que si Primera Generación estaba ambientada en los años sesenta, Dias del futuro pasado en los años setenta y Apocalipsis en los años ochenta, la de ahora nos situa en 1992. Se cierra esta extensa saga, a la espera de que sea relanzada por Disney una vez la integre en el universo Marvel cinematográfico, y lo hace intentando corregir errores previos, al volver a una historia ya vista en X-Men 3: La decisión final.

La saga de Fénix Oscura sería probablemente una de las mejores que han tenido estos personajes a lo largo de las décadas, por lo que resultaba muy tentador adaptarla en algún momento. Pero en 2006 la tercera entrega de los X-Men fue para Brett Ratner ya que Bryan Singer se fue para hacerse cargo de Superman returns, sin opción para ser de nuevo el responsable de esta saga que había iniciado en 2000. La decisión final, que fue el subtítulo de aquella tercera entrega, mezcló en sus poco más de 100 minutos la historia de Fénix Oscura con la trama sobre la cura para los mutantes, siendo al final decepcionante (después de las dos entregas que la precedieron), ya que las mejores opciones habrian sido o dedicar cada trama a una película, o en su defecto pararse a desarrollarla mejor, si bien el error de querer abarcar más de la cuenta ha sido algo más o menos habitual en posteriores cintas de esta franquicia mutante, tan variable como sus propios personajes.

Las películas basadas en comics de superhéroes han tomado como base en muchas ocasiones míticos arcos argumentales que los mismos habian vivido en las viñetas, si bien no recuerdo ahora mismo ninguna que fuera 100% fiel, tomándose en ocasiones algunas “licencias” que pueden considerarse más o menos justificadas. Eso es lo que pasó con La decisión final respecto a la trama de Fénix Oscura, de tal forma que lo que quedaba era apenas un leve esbozo de su original, por lo que lo tenía relativamente facil esta nueva película para mejorar a aquella, algo que consigue sin problemas. Pero cuidado, porque de nuevo estamos ante una adaptación que no sería fiel al original sino que lo toma como base (en este caso como única base, algo que es un acierto) para resolverlo de una manera más acertada que en el film de Ratner, pero ajustándolo a las características que tomó esta franquicia a partir de Primera generación, por lo que sería absurdo imaginar o esperar algo más o menos sorprendente o innovador como fueron Logan (con un tono más adulto y crepuscular) o Deadpool (con la socarronería habitual de ese personaje)

Pero que la película sea bastante entretenida en sus casi dos horas de metraje (siendo la más corta de todas las precuelas de esta franquicia) no es obstáculo para que presente evidentes incoherencias que se hacen bastante patentes en algo tan lógico como el paso del tiempo. Desde el estreno en 2011 de Primera generación hasta esta cinta han pasado ocho años, pero dentro de la cronología de la historia se supone que han transcurrido tres décadas, algo que no se nota para nada en el aspecto de los intérpretes que aqui repiten personaje, lo cual lo convierte en el primer handicap para disfrutar de esta película. Pero si obviamos ese detalle (la línea temporal de las películas de los X-Men ya era un galimatías antes de esta) nos topamos con el hecho, también habitual en la franquicia, de no acabar de desarrollar del todo a los personajes que nos presentan (o que repiten), hasta el punto de hacerte pensar para que los metes. Eso es algo que no solo se hace patente en algunos de los mutantes que se ven por aqui (si acaso con la excepción de Dazzler) sino de forma más clara en esa raza de aliens metamorfos comandada por el personaje de Jessica Chastain, cuyas motivaciones son de una sencillez aplastante.

Es una lástima que teniendo a una actriz de ese calibre se le ofrezca un papel tan insípido como el que tiene aqui, cuando tanto James MacAvoy como Xavier y Michael Fassbender como Magneto si consiguen estar a la altura de las anteriores incursiones que habian realizado en este universo. Pero sin duda alguna la que sobresale es una Sophie Turner que esta ESPLÉNDIDA como Jean Grey, haciendo realmente creibles los cambios que va experimentando en ella a medida que la fuerza Fénix va tomando el control, brillando con luz propia solo con compararla con la Mística de Jennifer Lawrence, la cual se nota que se incluye de manera un tanto forzada hasta el punto de que me imagino que esto para ella ha sido tan solo un mero trabajo alimenticio (por eso cuando llegado a cierto punto ocurre algo relacionado con ese personaje resulta sobretodo coherente teniendo en cuenta la desidia que ella transmite aqui) En resumen esta X-Men: Fénix Oscura mejora la saga teniendo en cuenta donde la había dejado Singer, pero sin duda alguna llega tarde al ser lo que tendría que haber sido la tercera entrega de esta franquicia, un nivel que posteriores películas de este género han superado con creces.

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