Entre machacas y becarios

Bumblebee

La saga Transformers se ha caracterizado por ir poco a poco a peor, sobretodo por ser paulatinamente más apabullante (en el peor de los sentidos), provocando que cuanto mayor era el exceso, menor era el interés de la audiencia. A ese progresivo declive supongo que habrá influido el haber dejado las cinco películas (hasta la fecha) en manos de Michael Bay, un director no precisamente muy sutil y amigo de los excesos visuales (algo evidente en esta saga), lo que finalmente se ha vuelto en su contra, con unos resultados cada vez inferiores en cuanto a la taquilla. A unas películas que siendo muy magnánimos uno podría tildar tan solo de “toscos” entretenimientos, Bay las dilataba más allá de las dos horas de duración, lo que para el espectador equivalía más a una prueba de aguante que a un verdadero disfrute.

Pero como los números siguen cuadrando (en el sentido de que siguen lo suficientemente rentables) ahora se ha decidido hacer un spin-off de uno de los robots más populares del grupo (ese Bumblebee que da título a esta película) cambiando también en la silla del director al ya muy cansino Bay por Travis Knight. El resultado se nota sin ninguna duda bastante mejor, siempre asumiendo el tipo de film que es, pero lejos de los excesos del resto de entregas y teniendo como primordial objetivo el entretener al espectador sin agobiarlo ni marearlo (pese a que la mano de Bay como productor se hace evidente, parece que ha prevalecido la del también productor Spielberg, con el claro objetivo de realizar una película más familiar)

En un ejercicio de retrocontinuidad (y también de cara al ahora muy valorado efecto nostalgia de los años ochenta), esta película sería en si una precuela al estar ambientada en 1987, pero lo que nos narra resulta coherente si asumimos que la continuación sería la primera película (y la única más decente) que vimos de estos robots firmada por Michael Bay. Pero supongo que la mayor diferencia entre esta película y sus antecesoras está en el hecho de que aqui hay algo que contar: es cierto que tampoco tiene un guión maravilloso, pero al menos tiene algo sencillo que narrarnos, fuera del “envoltorio” que caracterizó a las películas previas de la saga, que se podría resumir con la acertada frase de “mucho ruido y pocas nueces” (por más que la primera nos introdujera a ese mito erótico para toda una generación que ha sido Megan Fox) Bumblebee tiene presente el espíritu Amblin y bien podría considerarse una de las producciones que dicho sello estrenó durante esos años, ya que es evidente los aires de nostalgia y el candor que destila este film (atención a su destacable banda sonora, en la que hay muchos temas musicales famosos en aquellos años)

Además del evidente protagonismo del robot que da título a esta película, su amiga humana esta interpretada por la actriz Hailee Steinfeld, a la que muchos conocieron en el Valor de ley de los hermanos Coen, en el cual (pese a su juventud) no desentonaba frente a actores veteranos como Jeff Bridges. Ya algo más mayorcita nos la encontramos en este film en un personaje sencillo pero con el que consigue encandilar al público, gracias a sus capacidades para lograr transmitir todo lo que siente su protagonista (muchos pueden encontrar ecos de E.T. en la relación que establece ella con el robot, lo que da una idea de las pretensiones de este spin-off) Asimismo todos aquellos detalles que estaban mucho más descontrolados en las secuelas de Bay aparecen aqui de forma contenida y coherente, lo que se agradece sobretodo en detalles tales como las escenas de acción y los efectos visuales, no tan desmadrados como en las confusas películas anteriores (digamos que aqui si se recupera el sabor ochentero de estos personajes, logrando hacerlos más distinguibles y no una mera masa amorfa de robots que se mueve por pantalla)

============================
Exit mobile version