Entre machacas y becarios

Rogue One: Una historia de Star Wars

Este pasado 15 de diciembre se estrenó por fin en cines Rogue One: Una historia de Star Wars, que es el primer spin-off de tan lucrativa franquicia, y que se supone que amplia el universo de la saga más allá de todo lo concerniente a la familia Skywalker (y conocidos) Todo el mundo conoce la trilogia original (episodios IV a VI) donde se pueden disfrutar algunos de los mejores momentos de la serie, así como las discutibles precuelas (episodios I a III) donde tan solo en el tramo final del tercero se conseguía un estilo similar al de los títulos inaugurales (con el nacimiento como tal del mítico Darth Vader)

Con la marca en manos de Disney el negocio se estirará hasta que no de más de si (que será cuando entonces vengan los remakes o reboots, y sino tiempo al tiempo…) por lo que ahora mismo tendremos un título de Star Wars al año, y si el pasado 2015 era El despertar de la fuerza (Episodio VII, y por lo tanto continuista en la línea argumental) este año tenemos un pequeño “paréntesis” (por denominarlo de alguna manera) con este spin-off, como preámbulo del Episodio VIII que nos llegará a finales del próximo año.

Cuando en 1999 llegó La amenaza fantasma (el Episodio I) marcó los errores por los que luego continuarían el resto, pero es justo reconocer que la idea de George Lucas fue ampliar los límites de la trilogia que él mismo inició (intento encomiable pero frustrado al dejarse llevar por los excesos digitales que creaban una cierta sensación de anacronismo) Al intentar jugar sobre seguro la entrega estrenada el pasado año se enfocó como remake del título inicial de 1977 algo que dividió a los fans (en mi caso admito que si no fuera por eso igual el resultado final hubiera estado mejor, sin que tampoco me pueda quejar) Con este spin-off se supone que se amplian los límites de la galaxia, si bien el espectador ya conoce de antemano el final de la película.

¿Alguien ha olvidado como empezaba el film de 1977? En él nos informaban que la Alianza Rebelde había tenido su primer éxito contra el malvado Imperio Galáctico, logrando robar los planos de la Estrella de la Muerte. Bien, pues Rogue One es tan solo la historia de la escaramuza bélica que logró aquello, con un grupo multiétnico dirigido por el personaje al que da vida Felicity Jones, con la presencia de viejos conocidos de la franquicia (cameo de Darth Vader, aunque ya sin la voz de Constantino Romero en su doblaje español) así como otros, lo que reconozo que me sorprendió, que son recreados como se hizo con Brandon Lee en El cuervo (porque, es evidente, el actor original hace tiempo que está criando malvas y en el otro caso los años no pasan en balde)

Entre los nuevos personajes, y con la excepción del de la protagonista, el resto se me hicieron tan solo correctos, sin nada en particular que los haga memorables como si lo son otros en esta popular franquicia. La excepción estaría (y sin que sea tampoco una maravilla) en el encarnado por Donnie Yen, que en algunos momentos me recordó al Daredevil de Marvel) ya que incluso el nuevo robot K-2SO resulta más o menos simpático pero ni mucho menos tan acertado como lo fue BB-8 en El despertar de la fuerza o los ya míticos C-3PO y R2-D2. Igual la gracia estriba en que los personajes que ahora son míticos en esta saga tuvieron varias películas para desarrollarse, mientras que los que aparecen en esta Rogue One disponen de un terreno más acotado al ser una historia más “conclusiva” (se intuye cierto feeling entre los de Diego Luna y Felicity Jones, pero la cosa nunca va más allá)

Este spin-off tiene un arranque un poco dubitativo, y si a eso le sumamos unos personajes con los que es dificil empatizar se corre el riesgo de perder la atención del espectador. Afortunadamente el director Gareth Edwards (responsable de esa irregular Godzilla de hace un par de años) consigue mantener un ritmo constante que nunca aburre pero tampoco consigue emocionar (lo que es más evidente en el desinterés que provoca el destino del personaje de Forest Whitaker) más allá de cameos y referencias como la que pone fin a esta película. En resumen Rogue One resulta una historia de Star Wars tan entretenida como innecesaria, que no repite el pasado sino que lo complementa, pero que no aporta nada mucho más allá de lo meramente anecdótico.

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