Entre machacas y becarios

Star Wars: Los últimos Jedi

Hace un par de años El despertar de la fuerza convenció y decepcionó a partes iguales, siendo el más evidente handicap el hecho de que fuera tan respetuosa hacia la primera entrega (la de 1977) que casi se pudiera considerar un remake de la misma (de hecho a mi no me molestó, pero si me dejó con la sensación de que podía haber ido mucho más allá de lo previsto) De todos es sabido que el episodio mejor valorado por los fans de esta saga sigue siendo El Imperio Contraataca, con lo cual uno podía pensar que Disney iría a lo sencillo y si la anterior tomaba como base la original de 1977, esta sería (más o menos) remake de la secuela citada antes. Afortunadamente no ha sido (lo cual creo que es para alegrarse) pero en mi caso no puedo compartir según que valoraciones exultantes que situaban a esta película como la mejor de la saga (hasta la fecha), sin negar en ningún momento que sea un tremendo entretenimiento.

Ante todo estamos ante el típico film en el que que lo mejor para poder verlo y disfrutarlo es no haber desvelado spoilers, pero es justo admitir que de lo planteado en Star Wars: El despertar de la fuerza se da tan solo respuesta a una parte (con resultados no del todo satisfactorios, al menos para mi) dejando otros detalles para la próxima entrega. Pero el más grande handicap que arrastra esta película, aparte del hecho de ser la más extensa de la saga (hasta el momento) es que estamos hablando de una octava entrega, que casi se podría tildar de novena si se suma el spin-off que fue Rogue One, y no hay ninguna franquicia que llegados a este punto no se haya resentido.

Como evidente relevo generacional, con El despertar de la fuerza se nos presentaron a los personajes principales de esta nueva trilogia, pero ninguno de ellos conseguía repetir el carisma que si estuvo presente en el reparto de la trilogia clásica. En este nuevo episodio el tema continua igual, con el (relativo) error de hacer girar la historia sobre dos tramos paralelos que separan a los héroes principales, resultando más interesante el tramo de Daisy Ridley con Mark Hamill que el de John Boyega con el resto, entre los cuales también repite un Oscar Isaac que intenta por todos los medios ser el nuevo Han Solo en un esfuerzo baldio. La difunta Carrie Fisher hace aqui su última aparición como Leia y tengo que comentar que hubo un momento en el que si pensaba que se había calculado milimétricamente para que fuera efectivamente eso (el último) en un giro de guión que podría haber sido coherente con lo que hizo el personaje de Adam Driver en la anterior entrega. Es justo afirmar que en caso de haber sido así se hubiera convertido a Kylo Ren en un villano bastante mejor de lo que es por ser tan solo el nieto de Vader, con todo que también es justo admitir que su personaje mejora un poco en desarrollo, aunque algunas decisiones por su parte se antojan un tanto arbitrarias.

A falta de que en el Episodio IX se les ocurra algo para rellenar ese vacio, hay dos personajes que ya se vieron en el título previo de J.J.Abrams en los que uno había puesto expectativas (te daban a entender que importaban algo) que quedan un tanto defraudadas por la resolución que tienen en esta película, aunque ya supongo que en los múltiples complementos que tiene esta franquicia, bien sean comics o novelas, alguna habrá que responda a dicha cuestión, si bien la primera reacción que te queda es la del mismo desaprovechamiento que tuvo Darth Maul en el Episodio I. Alguno podrá argumentar que Los últimos Jedi es una película con muchos personajes, resultando dificil ser equitativos con todos, pero resulta evidente ese desnivel en dos de los nuevos: los de Benicio del Toro y Laura Dern: mientras que el primero resulta sugerente y te deja con ganas de más, la segunda me dio la sensación de ser bastante superflua y perfectamente prescindible para que esto no se hubiera dilatado hasta las dos horas y media finales. A su favor no hay que olvidarse de citar a los Porg y a los ¿zorros? de cristal del tramo final, que tengo que admitir que se me hicieron simpáticos y llamativos respectivamente, supongo que debido a que no se abusa de ellos.

Otro elemento que puede levantar discrepancias de esta entrega sería su uso del humor, que sin acabar de resultar molesto si hace evidente la citada irregularidad que tiene este film, debido a que mientras que algunos logran funcionar (a lo sumo) de forma correcta, otros se podrían tildar de innecesarios. De hecho si se puede valorar un poco mejor a este Episodio VIII es con la ilusión que cada uno acabe teniendo respecto a lo que puede pasar en el Episodio IX, donde se hace evidente que el peso se sustentará sobre los cimientos que ha creado Disney en esta nueva trilogia, sin el apoyo de personajes clásicos (aunque son libres de meter el cameo más inesperado, como ocurre aqui contando de nuevo con Frank Oz y el personaje al que hizo mítico), lo cual puede derivar en una evidente novedad o en una reiteración sobre los mismos esquemas. Esta Los últimos Jedi circula con desigual fortuna por ambos carriles, planteando detalles nuevos en este variado universo pero que chocan con la sensación (al menos para mi) de que me repiten un esquema que ya tenía la trilogía clásica (El lider supremo Snoke sería el equivalente al Emperador, la Primera Orden lo mismo que el Imperio, etc.) Al menos las precuelas, con sus múltiples errores, dieron la sensación de arriesgar e innovar más.

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