Entre machacas y becarios

FUNNY GAMES (1997)

Hace unos años me recomendaron una película que, me dijeron, era realmente perturbadora debido a su extrema violencia y tensión. Ni corto ni perezoso me dispuse a visionar tan revolucionaria obra de arte (o así me la pintaron). Dicha película era Funny Games del austríaco Michael Haneke.

Partamos de que la historia de una familia que cae en manos de unos pirados no era novedosa en 1997. Ya hubo otras muchas películas que trataron este tema sobretodo en los 70 y 80 (La última casa a la izquierda o incluso La matanza de Texas son claros referentes).

La novedad es que Haneke lo hizo de forma casi documental, no es una peli de terror como las citadas anteriormente, es un fiel retrato de una pesadilla. Una pesadilla mucho más perturbadora que cualquier otra película de terror debido a que el tono documental y los planos agónicamente largos no dejan salida al espectador. Los personajes no caen como moscas en escenas con música tétrica, son humillados interminablemente en silencio.

El insano gusto de Haneke por lo morboso y sus ganas de provocar repulsión en el espectador son realmente notables. Sus psicópatas son de lo más repugnante que he visto en una pantalla en toda mi vida, no porque sean malvados sino porque son repulsivos en sus modales y su control de la situación. Todos sabemos que el personaje de Hannibal Lecter es un psicópata, pero de alguna manera se nos hace un personaje atractivo o incluso simpático. Pero los psicópatas de Funny games son simplemente exasperantes. (Sólo con verle la cara al imbécil de la portada ya me entran ganas de fostiarlo!!! nunca me ha pasado con Hannibal).

Igual que los malvados juegan con sus víctimas, Haneke juega con el espectador y te somete al juego de adivinar si vas a aguantar toda la película. El director se identifica con los villanos de la función y nos tortura a nosotros. Interesante punto de vista, sin duda, pero fallido.

El problema es que Haneke no sabe lo que es el ritmo narrativo, rueda de forma que la tensión se diluye en el más ridículo de los aburrimientos. El tema y los villanos pueden ser interesantes y su juego de torturar al espectador es original, pero este tipo sólo sabe aburrir. Cuando Haneke se saca un conejo del sombrero (no puedo especificar más) y hace que la cosa se anime y sorprenda, ya es demasiado tarde: el tedio y la indiferencia se han apoderado del espectador hace rato. Me gustó el giro que toma la peli hacia el final, pero me pilló totalmente aburrido.

Supongo que todo es premeditado y que Haneke pretendía no sólo torturar al espectador, sino también aburrirlo y asquearlo. Conmigo lo logró.

Así pues, de obra maestra…. nada de nada. Así se lo hice saber a quien me la recomendó.

4

Ahora, en un alarde de imaginación, Hollywood se deja tomar el pelo por Haneke para que haga un remake de su propia película con Naomi Watts (la reina de los remakes?: King Kong, The Ring, Los pájaros), Tim Roth y Michael Pitt.

Ni se han preocupado en cambiar un mísero plano, parece ser que la película americana es casi idéntica a la original plano a plano. Parece ser, porque yo no pienso verla.

Creo que es tan estúpida e innecesaria como aquel remake de Psicosis de Gus Van Sant.

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