Entre machacas y becarios

La Torre Oscura

 

La obra magna de Stephen King, un compendio de ocho volúmenes que supera en extensión a En busca del tiempo perdido, ya cuenta con su tan deseada adaptación a la gran pantalla. Superados las primeras informaciones que daban por hecho que acabaría en formato serie -sus 4.250 páginas parecían adaptarse mejor al tiempo de la ficción episódica-, Idris Elba y Matthew McConaughey protagonizan, junto con Tom Taylor (Jake, en la ficción), la historia de mundos paralelos en la que confluyen un pistolero, un elegido que cuenta con el poder sobrenatural de “el resplandor”, clave y llave del destino de los habitantes de esta ficción, y un hombre de negro que planea secuestrar personas para, aprovechando su poder mental, destruir ese elemento que ejerce de panóptico de la acción, al tiempo que da título al film.

Este es el arranque de una historia que King inició en 1982 (El pistolero) y que concluyó en 2012 (El viento por la cerradura), con la que el autor se propuso mezclar sus pesadillas y pasiones: fantasía, terror y western confluyen en un espacio que extiende sus tentáculos con guiños y referencias argumentales -sirva el ya comentado “Resplandor” como ejemplo- que trufan el resto de su creación literaria. La película también se ha empapado de este espíritu y ofrece varias referencias fugaces.

Aunque inicio de la saga, el guion de la película amalgama elementos de los primeros siete libros y los condensa en los 95 minutos que dura el film. Esto, que seguro supondrá una decepción para los fans de la serie literaria, dota de un ritmo trepidante al metraje, pero a cambio de asumir que el espectador conoce el universo de La Torre Oscura de antemano; los elementos están ahí, pero no hay espacio para la descripción que aclare las cosas al no iniciado. Si lo hay para unos diálogos que a veces se extienden más allá de lo que exigiría el ritmo de la narración, pero que son necesarios para aportar algo de contexto con el que construir el armazón del universo que soporta la historia.

El primer cambio con respecto a los libros no tarda en llegar: la película sigue a Jake Chambers como personaje principal. El pistolero no ejerce aquí de protagonista, ni siquiera introduce la narración, que arranca con las visiones/pesadillas que pueblan el subconsciente de Jake. Es en estas visiones de otras realidades donde descubre la Torre Oscura, una estructura que sostiene el equilibrio de múltiples dimensiones. La lucha por su control nos lleva directamente al conflicto entre el Hombre de negro (McConaughey) y el pistolero (Idris Elba).

Las imágenes que aparecen en su mente se convierten en realidad tras cruzar el oportuno portal y conocer pistolero. Ambos inician un viaje para acabar con el Hombre de negro y su plan de destruir la Torre. Jake adquiere un papel dual en la historia. Con su poder puede traer la paz al universo, pero también es la clave para completar los planes de destruir la Torre Oscura.

Estas licencias, si atendemos a las críticas recibidas, no favorecen el resultado final de la adaptación de La Torre Oscura, que parece haber pasado a ocupar la primera posición en las listas de adaptaciones fallidas de la temporada, las mismas que apuntan al remake de Jumanji como la única capaz de desbancarla. La revisión del clásico de aventuras de los 90 contará con The Rock, Jack Black y Kevin Hart en los papeles protagonistas. A este último, por cierto, se le ha podido ver, no hace mucho, sentado en las mesas del PokerStars Championship Barcelona junto con DJ Zed.

Pese a estas críticas, lo cierto es que hay un buen puñado de momentos de la película que resultan interesantes, aunque también lo es que la necesidad de avanzar en una historia tan vasta obliga a priorizar el cuánto sobre el cómo. Las interpretaciones de sus protagonistas, aunque correctas, echan de menos un poco más de espacio para poder desarrollar el talento que atesoran.

La Torre Oscura no sería un mal piloto: presenta el universo de la saga, introduce a los personajes y nos lanza directamente a la acción sin mucha más información. El problema es que, como película individual y para aquellos que no estén familiarizados con el universo mágico de King, puede que entender todas las piezas que se nos presentan sea una tarea demasiado ardua.

 

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